Perdemos la esperanza de recuperar a muchas personas por culpa de algunos desafortunados comentarios que, sin saber cómo, la mala suerte consigue incorporar ocultos entre pretextos que nunca permitirán que tu desdichado orgullo acepte que la razón llegue a gobernar tus actos.
No sabemos ver el momento justo, para detenerlo, en el que los peores insultos se apoderan de nuestra irracionalidad y nos convierten en seres verbalmente peligrosos, capaces de propagar un cólera de palabras infectadas que dejará como secuela un “Érase una vez una persona que olvidó cómo quererse a sí misma. Érase una vez una sonrisa que perdió de vista, en la lejanía de una posible reconciliación, los ojos que siempre estaban pendiente de los labios de los que nacía”.
Perdemos tantas buenas costumbres que la costumbre es acostumbrarse a enfadarnos para hacernos respetar, y no acertamos a entender que aquí el único protagonista de este triste cuento es un orgullo que jamás contará por ti que esta vez no tuviste la razón.
Perdemos de vista cuantos días felices se marchan cansados de esperar a que quieras acogerlos en tu interior, y tu alma se queda con sus buenas intenciones enfocando tus promesas de ceder la razón hacia el horizonte por donde marchan esos mismos días que ya no quieren contar contigo.
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Este libro lo tengo yo. Te lo compré en la plaza y me encanta!!
Estupendo, celebro que te guste. Saludos.
me encanta. Saludos
Chulisimo
Sí que lo es. Muchas gracias
Que chulooooooo
Es una pasada, me encanta
Es genial.
Muchísimas gracias, Angeles
Leerte es todo un lujo amigo. Un abrazo
Gracias amigo.
Espectacular! Muchas gracias 🙏
Soy yo el agradecido. Un fuerte abrazo amiga.
Es chulísimo yo no lo tengo pero lo que
he leído me a gustado mucho.
Muchas gracias amiga