Me suelo acercar a aquel precipicio que se creó en tu profunda mirada, esa carente de ilusión y por la que tantos intentos de amarte se precipitaron al vacío sin que tus labios intentasen sujetar.
Inicio cada anochecer una interminable escalada a las cumbres de tu vida para observar con atención los glaciares que, perpetuos, habitan en tu alma. Unos glaciares que trato de deshacer con mis besos, creando ríos por los que puedas descender allá donde no existe el frío.
Como si de una fortaleza se tratase, oculto en la oscuridad, comienzo a escalar los fríos muros de piedra que protegen tu corazón para conquistar los sentimientos que tras ellos habitan.
Me enfrento al monstruo de la tristeza que custodia, con llamaradas de ardientes lágrimas, el abismo en el que tu verdadera forma de amar quedó sepultada bajo los amantes que cayeron por el precipicio del abrazo imposible.
Disparo una flecha en llamas para que puedas ver el sendero que te ha de conducir lejos de la oscuridad, allá donde la desilusión nunca te pueda de nuevo apresar.
Escalaré el monte de tus pesadillas para luchar contra tu dragón, expulsándole así de tus sueños para siempre, creando con mis brazos cada anochecer y alrededor de tu cuerpo una gran fortaleza que te permita de nuevo sonreír junto a tu rescatador.
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es una maravilla como escribes
Me has alegrado el día con esta reflexión espectacular! Gracias 🤗
Me alegra amiga. Saludos.
Chulísimo
Muchas gracias.
Es precioso. Me encanta
Muchas gracias.
No me canso de leer nunca todo lo que escribes. Sencillamente me encanta amigo. Gracias por compartirlo. Un abrazo
Muchas gracias por tus palabras amigo.