Naturaleza que se abre paso entre la fría e inerte roca maciza, rompiendo su crueldad y adentrándose en lo más profundo donde nace mi adicción al adiós, desde donde acometo contra todo aquello que quiere permanecer demasiado tiempo a mi lado en mi otro mundo particular donde el rechazo aún no se ha inventado y el adiós se adhiere al oxígeno que transporta mi sangre hasta mi corazón; allá donde se va depositando lentamente como pequeños ladrillos con los que aquellos otros sentimientos van poco a poco levantando otro muro que se alza en paralelo a aquel que terminé de construir con mi adicción al adiós. Creo, y solo para compartir una extraña obsesión en contar, buscar y acumular coincidencias con las que hallar en mi siguiente vida cosas parecidas entre sí, debido a que no existe nada en este presente que se pueda comparar a cualquiera de los miles de adioses que absurdamente tengo por costumbre ir añadiendo a mi muro. Y me doy cuenta de lo poco que puedo hacer cuando mi peor y más cercano enemigo es mi propia cordura, la que arrincona y oprime con toda la fuerza que le imprime tener que comportarse ante una espontánea forma de no tomar nunca la decisión más adecuada. Todo en esta vida se acaba marchando y lo único que permanece para siempre es el adiós con el que siempre te despides de todo.
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El adiós es el final de un bueno o malo cortometraje , depende de cómo te haya ido en ese espacio de tiempo.buena reflexión Manu la tuya.
Gracias
Precioso! Muy buena reflexión! Gracias 🤗
A ti siempre
Que pasada como escribes
Muy inspirador, porque los adioses no son fáciles
Gracias por tu comentario. Saludos.
Espectacular
Gracias
Que forma más bonita tienes de hacernos reflexionar sobre las cosas cotidianas de la vida. Precioso amigo. Un abrazo
Muchas gracias amigo.