A veces formulamos deseos en los que pedimos el poder de dar con la fórmula adecuada para que todo nos funcione bien. Y sin saberlo, al hacerlo, en la mayoría de los casos, ignoramos que esa es la fórmula adecuada. Ni más ni menos. De hecho, todo se reduce a una imperiosa necesidad de desear las cosas con toda la fuerza que es capaz de generar el corazón. Reducimos a cenizas cualquier acto que provenga de imposiciones, lo llevamos a la hoguera que nuestra naturaleza mantiene encendida y morimos de ganas por correr por nuestras calles lanzando pedradas a cuantos dictadores del miedo tratan de gobernar nuestra libertad y salud mental, bajo unos estándartes a los que ahora se les llama pandemias. Me suelo sentar con calma a esperar que me leas despacio y así aprovechar todo el tiempo del mundo para entender cuantas palabras alguien escribió pensando en mí, sin saber siquiera de mi existencia. Quizás esa sea la fórmula, la que nos ayuda a resolver cómo devolverle la vida al tiempo muerto al que tanto nos gusta decir que vamos a matar con las cosas más absurdas y que menos vida y riqueza aportan. Léeme despacio que tengo tiempo, léeme, pero hazlo para que mi tiempo recobre la vida. No mates tu tiempo conmigo, créeme, no merece la pena. No se debe llorar por el tiempo. Será el tiempo el que llore mares de tinta para que su paso nunca se olvide y así hacernos ver que aún estamos a tiempo de lograr que nadie acabe por gastar su tiempo sin tener tiempo para otra cosa que no sea matar el tiempo, leyendo despacio con todo el tiempo del mundo.
La reflexión muestra de cada día
Sin fe en la imaginación
es imposible viajar por la fantasía.





Precioso.
Gracias
Es admirable como escribes. Saludos
Muchas gracias. Saludos
Precioso me gusta mucho como todo lo que escribes guapisisimo 👍😘
Muchas gracias.
Me encanta. Es precioso
Muchas gracias
Precioso, y que perfección.
Muchas gracias
No tengo palabras
Muchas gracias