Suelo perder la cabeza cuando veo que todos los intentos que llevo a cabo para lograr escribir mis pensamientos al pie de la letra acaban por el suelo, y el problema es que esta situación se suele dar cuando suelo quedarme sentado en el suelo maltratando a cuantos poemas necesitan acelerar mi mano para ver por fin la luz.
Suelo enloquecer buscando aquello que no crece como lo demás para evitar ser encontrado.
Y me pierdo en el fondo de la miseria cuando en la superficie de este capítulo de mi vida no consigo encontrar ni un solo tallo o una simple ramita que pueda contener algún tipo de amabilidad que pudiera sembrar en el triste jardín de piedra volcánica en el que se ha convertido aquello que un día conocimos con el nombre de humanidad.
Suelo perder la razón cuando, a gritos, empiezo a reclamar algunas cosas que no me quieren pertenecer.
Y me marcho en silencio por donde nunca debí venir, por un camino improvisado con fragmentos del mismo silencio que me atreví a romper pidiendo con fuerza al destino que me permitiera sembrar de palabras todo un mundo de papel.
Y mientras decide conmigo qué hacer, regreso a mi yo infantil solo por empezar a entender que el odio es algo que nunca debimos aprender y así evitar con el convivir.
Suelo perder la cabeza cuando nada me deja dormir y en cambio despierto sobresaltado por culpa de un silencio que ha gritos pisotea mi jardín destrozando todas aquellas palabras que con tanto esfuerzo un día sembré en este mundo de papel para esa gente que de La Paz quisiera aprender.





Brutal
Me encanta. Es precioso
Es un cañon
Espectacular poema
Una pasada
Maravilloso
Es genial amigo
Una reflexión intensa y preciosa, llena de silencios, dolor y palabras que buscan dónde echar raíces.
Quizá volver a tu yo infantil sea recordar que el odio no es algo que debamos aprender, mientras que la bondad y la paz sí debemos cultivarlas. Y aunque ese jardín parezca de piedra, tus palabras siguen siendo semillas. Gracias amigo 🤗