Uso mi conciencia como si de una red social imaginaria se tratase, creada solo en mis sueños.
Una red en la que la desesperación pide amistad al rencor.
Y acabo aceptando solo para creer que puedo llegar a ser algo más humano.
Complemento mi perfil con recuerdos desgastados y con imágenes que se rindieron ante la falta de nitidez en mi memoria y que perdieron el brillo que trasladaban a mis ojos.
Una red nada social en la que se avanza de la mano del retroceso y el olvido marca el “me gusta” a nuevas vivencias para no tener que admitir más recuerdos borrosos.
Trato de esculpir la mejor sonrisa sobre mis labios, recordando tu caminar cuando venías hacia mí y tu silueta por fin salía de la oscura y accidentada calle por la que bajabas, para usarla como foto de perfil.
Pero no consigo hacer que la tristeza decida bloquearme y olvidarme de la misma manera que unas manos llegan a olvidar cómo entrelazar nuestros dedos representando un abrazo incondicional mientras caminamos juntos.
Se acumulan sin contestar a cuantos mensajes envía mi forma de echarte de menos.
Quizás porque nuestro ayer perdió para siempre la conexión entre redes que apresaron los besos que dejamos de darnos, imaginando cuál sería la mejor forma de pedirte otra vez amor si ya no consigo soñar contigo.
Déjate caer por este blog sin miedo a que tus sentidos aterricen sobre sus escritos y disfruta de una experiencia literaria que nace directamente de una cascada de emociones, dirigidas hacia lo más profundo de la conciencia.





Es realmente bonito amigo mío. Es una pasada poder leerte. Muchas gracias por compartir cosas tan chulas como esta
Que pasada
Me encanta. Es precioso
Brutal
Es un cañón
Espectacular Manuel
Chulisimo
Me encanto amigo
Muy profundo y bonito Manuel
Es muy bonito.