Hoy en día hay que ser fuerte hasta para hablar con otras personas, vivimos tiempos muy complicados en los que la crispación es el nuevo pasatiempo de moda y la indiferencia la nueva religión que más adeptos y seguidores sin manifestarse al respecto poseen.
Imitaciones, casi perfectas, de buenos modales se regalan con la compra de un desprecio hacia una persona que sufre en soledad, y otras más decorosas le abren las puertas de sus subterráneos cielos para que pueda encontrar el “no perdonar jamás y alimentarse de la venganza que caducó por esperar demasiado a que se enfriase para servirla y que nunca terminará por muy empachado que el daño ajeno le haga sentir”.
Hoy en día la fuerza reside en pequeñas e inapreciables muestras de compasión hacia débiles seres que la sociedad actual ha desalojado de sus calles artificiales por no tener medios con los que enriquecer a los de siempre.
Y ahí estamos los de ayer, los que seguimos jugando al escondite en los únicos parques donde aún no se han instalado cámaras por las que, a través de su móvil, te acabe encontrando el amigo al que le ha tocado buscarte para pillarte. Y podemos seguir perdidos en la intimidad de nuestra niñez unos cien años más, siempre y cuando sigamos siendo totalmente ateos a esta religión que ofrece el perdón en el interior de un centro comercial.
………………………………………………………





Qué razón tienes, me encanta esta reflexión
Gracias.
Brutal. Eres un grandísimo escritor
Gracias. Saludos.
Perfecta reflexión , vaya inspiración.
Muchas gracias
Tan real como la vida misma. Me encanta como escribes
Muchas gracias
No me canso de leerte amigo. Un abrazo
Gracias. Un abrazo
Espectacular! Me encanta! Muy bien expresado! Gracias amigo 🙏🤗
A ti siempre. Un abrazo