Los sueños siempre han sido y serán los encargados de limpiar los miedos acumulados durante el día, y con los que nos metemos en la cama.
Yo, cuando no puedo dormir por culpa de este síndrome, suelo levantarme en mitad de la madrugada, salgo en busca del lugar más oscuro que acierto a ver en la lejanía y hago de esa oscuridad la materia prima con la que elaborar la pócima que sana mi conciencia. Y de regreso a la luz de donde provengo, intento no quedarme dormido y así evito despertar con una flamante conciencia, acompañada de un buen puñado de “querer ser mejor persona”, y rodeado por otras que jamás conseguirán dormir en paz en toda su vida, al menos mientras no acepten que aquellos que son libres volverán si mereces la pena y que retener es el primer paso que conduce al inicio de cuando se empieza a perder lo que más deseas en la vida.
La libertad debe nacer directamente en el seno de la confianza y, para nuestra desgracia, esa confianza hoy está a la venta. Se puede adquirir en forma de unas cuantas aplicaciones con las que demostrar, a quien no te ama de verdad, que te encuentras en el sitio donde el ego de esas pobres e ilusas personas no se siente tan asustado como lo están ellos puesto que, en lo más hondo de su ser, siempre temerán perderte. Jamás lograrán sanar pues, sin bondad en sus corazones, nunca hallarán la materia prima con la que los miedos se limpian mientras dormimos en paz.
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Que gran verdad. Me parece espectacular
tan cierto, como la vida misma chulísimo
Impresionante
Muchas gracias.
Muy real.
Cierto. Celebro que te guste
Es una auténtica pasada. Es precioso amigo.
Muchas gracias por tus palabras, Marcos
Impresionante, me encanta 🤩
Me alegra mucho amiga